Querido Padre Celestial,

Alabanza

Tú dijiste: “Los Judíos hirieron a todos sus enemigos a filo de espada, con matanza y destrucción; e hicieron lo que quisieron con los que los odiaban” (Est 9:5). Este acontecimiento es un tipo del juicio Tuyo que vendrá sobre los malvados, porque algún día, Tu Hijo, Jesucristo, regresará a la tierra y matará a todos Sus enemigos (Ap 19:15). Hoy Te alabo como el Dios de justicia, el Dios que ejecuta justicia sobre los impíos (Jud 1:14–15). ¡Te alabo, Señor!

Hoy en Tu Palabra

Hoy me dijiste la conclusión de la historia de Ester. Ella le reveló al rey Asuero que era judía, y Amán fue colgado en la horca que él mismo había construido. Entonces el rey hizo un decreto de que los judíos podían defenderse, y vencieron de gran manera sobre sus enemigos. Mardoqueo fue puesto en la posición más alta en el reinado, y pasó el resto de su vida trabajando por el bienestar de su pueblo y de su nación. Esta parte de la historia me enseña varias cosas. Primero, la manera en que ella apeló al rey muestra sabiduría y valor. En lugar de soltar su petición, despertó la curiosidad de Asuero al invitarlo a un banquete. La curiosidad de saber cuál era su verdadero deseo lo hizo estar más dispuesto a darle su petición. Tal vez habrá un momento en que yo necesite apelar a alguna autoridad en mi vida, y puedo adaptar el ejemplo dejado por Ester a mi propia situación. Segundo, el decreto que permitió que se defendieran los judíos de sus enemigos me enseña que hay ocasiones en que está bien armarme para defender mi familia. Debo “poner la otra mejilla” en casos en que las ofensas no pueden ocasionar la muerte, y nunca debo buscar venganza, pero hay ocasiones cuando me autorizas para defenderme a mí mismo y a otros, incluso hasta el punto de matar a quien me ataque (v. Ex 22:2; 2 S 2:18–23). Tercero, Mardoqueo estaba dispuesto a trabajar para un dictador. Esto me muestra que es posible trabajar para el bien aun en los gobiernos y las administraciones seculares. Mientras que nunca puedo tolerar la corrupción ni la maldad, es posible hacer grandes cosas para Ti al servirte en un gobierno pecaminoso (v. Gn 41:39–44; Dan 6:1–3).

Reflexión

Tú dijiste: “Por eso los judíos de las áreas rurales… proclaman el día catorce… día festivo para regocijarse, hacer banquetes, y enviarse porciones de comida unos a otros” (Est 9:19). ¿Estoy celebrando los milagros que Tú has hecho en mi propia vida?

Petición

Padre, ayúdame a “tener por mi ambición el llevar una vida tranquila, y preocuparme en mis propios asuntos y trabajar con mis manos” (1 Tes 4:11). Si alguna vez me llamas (como a Ester) para hacer alguna gran hazaña por Ti, estaré preparado al haber vivido según Tu Palabra.

Agradecimiento

Gracias por el libro de Ester. Aunque el autor no Te mencionó explícitamente, es obvio que Tú eres el héroe verdadero de la historia. Eres mi baluarte y mi roca, mi guardia y mi protector. ¡Siempre estoy seguro en el abrigo de Tus brazos!

En el nombre de Jesucristo, Amén.

Versículo de Meditación: Ester 10:3.