Querido Padre Celestial,

Alabanza

Muchos dicen: “¡No quiero servir a Dios! ¡Él no me dejaría divertirme!” Pero Tú dijiste: “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Ec 11:9 RVR60). Tú sabes que una vida gozosa es la equilibrada, y quieres que yo disfrute mi libertad de manera responsable, porque es el único camino hacia el éxito y la felicidad perdurable. ¡Te alabo como el Dios que desea que todo hombre busque su satisfacción en Ti! ¡Aleluya!

Hoy en Tu Palabra

Hoy me compartiste el resto de las reflexiones de Salomón sobre su esfuerzo de buscar el sentido y la satisfacción en la vida “bajo el sol” (v. Ec 1:3). Al pensar en lo que había experimentado, concluyó que nadie sabe lo que sucederá mañana—la única certeza es la muerte. Por eso, Salomón me animó para que me deleitara del fruto de mi trabajo y que estuviera contento con lo que tengo, porque la capacidad para hallar satisfacción en mi obra es un don Tuyo. En el camino de la vida, debo reconocer que “No es de los ligeros la carrera, ni de los valientes la batalla… sino que el tiempo y la suerte les llegan a todos” (Ec 9:11). Este conocimiento me mantendrá firme y fuerte por los altibajos de la vida, y me prevendrá de intentar ponerle sentido a lo que solo Tú puedes entender. Salomón me recomendó “[acordarme] pues, de [mi] Creador en los días de [mi] juventud, antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en que [diga]: ‘No tengo en ellos placer’” (Ec 12:1). Esto significa que aunque mi juventud pueda estar llena de la pasión y aventuras, se debe vivir teniendo en cuenta que Tú eres mi Creador. Si tengo presente esta verdad en mi mente, mi vida será plena mientras que también Te agradará. Esto es sumamente importante, observó Salomón, porque los que viven una vida larga no pueden evitar la vejez, y pintó un cuadro sobresaliente de cómo es envejecerse. El cuerpo comienza a morir, e incluso las cosa más simples llegan a ser difíciles (v. Ec 12:3 sobre comer). Esta realidad refuerza la importancia de mis decisiones cotidianas. Debo vivir actualmente de una manera sabia para que esté preparado para los días venideros. Todos estos puntos subrayan el tema central en el libro de Eclesiastés: los que viven “bajo el sol” deben buscar la felicidad duradera y la paz perdurable “más allá del sol”. Solo por vivir en una relación recta contigo, puedo afirmar la conclusión de Salomón: “Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona. Porque Dios traerá toda obra a juicio, junto con todo lo oculto, sea bueno o sea malo” (Ec 12:13–14).

Reflexión

Salomón dijo: “Reparte tu porción con siete, o aun con ocho, porque no sabes qué mal puede venir sobre la tierra” (Ec 11:2). ¿Tengo cuidado de diversificar mis inversiones, reconociendo que no puedo saber cuál de ellas prosperará, “porque no sabes si esto o aquello prosperará, o si ambas cosas serán igualmente buenas”? (Ec 11:6).

Petición

Padre, estoy predispuesto a buscar mi significado y mi satisfacción en las cosas terrenales. Ayúdame a fijar mis ojos en Jesús y siempre trabajar por amor de Él (v. Jn 21:15).

Agradecimiento

Gracias por darme Tus “palabras agradables y palabras de verdad”. Que Tus palabras siempre me sean aguijones (dolorosos pero útiles), y ¡que Tú siempre seas mi único Pastor verdadero! (Ec 12:10–11).

En el nombre de Jesucristo, Amén.

Versículo de Meditación: Eclesiastés 12:13–14.