Querido Padre Celestial,

Alabanza

Con paciencia, sobrellevaste las murmuraciones y las quejas de una mala generación que Te puso a prueba “estas diez veces” y que rehusó oír Tu voz. Pero de Ti nadie se burla, “pero de ninguna manera tendrá[s] por inocente al culpable” (Nm 14:18); los que Te rechazaron, murieron en el desierto. Me inclino en adoración ante Tu santidad, y Te alabo por Tu justicia. No eres un Dios con quien puedo jugar: “¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” (He 10:31).

Hoy en Tu Palabra

Hoy me dijiste sobre otra tragedia en la historia de Israel. El pueblo se acercó a la frontera de la tierra prometida que le habías prometido, pero volvió atrás por miedo y desesperación. ¿Cómo pudo experimentar los maravillosos milagros en Egipto, cruzar el Mar Rojo, ver el fuego y oír los truenos en el Monte Sinaí, viajar con la gloriosa nube de Tu presencia, y en ese preciso momento tener tanto miedo que amenazó con apedrear a Moisés y Aarón? La respuesta se encuentra en Hebreos: “Tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo” (He 3:12). Es posible rodearse por las cosas de Dios y todavía dudar de Tu palabra y rebelarse contra Tus órdenes. ¿Qué puedo hacer para evitar tener tal corazón? “Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: ‘Hoy’; no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado” (He 3:13). La exhortación y amonestación mutuas son la clave para proteger nuestro corazón contra la incredulidad. Necesito ser exhortado y animado por mis hermanos espirituales diariamente.

Reflexión

Los diez espías incitaron a las tribus a rebelarse, y fueron muertos en ese mismo día por una plaga. ¿Me doy cuenta del deber que tengo para ser una influencia santa sobre los que siguen mi liderazgo?

Petición

Padre, dame un corazón como el de Josué y el de Caleb, un corazón que pase por alto los gigantes de Canaán, enfocándose en Tu mano poderosa que me libra.

Agradecimiento

Gracias por compartir conmigo esta historia que me da en que pensar. Sé que surge de Tu corazón de amor por mí y Tu preocupación por mi bienestar espiritual. Como dijo Pablo: “Estas cosas…fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga” (1 Co 10:11–12).

En el nombre de Jesucristo, Amén.

Versículo de Meditación: Números 14:9